Se acostumbró a comprar y cocinar para dos, a fregar dos servicios y lavar dos mudas.
Aprendió a pensar en plural.
Sin saber como, un día, vio su congelador lleno, le sobraba cocido y caducaba la leche. La pila de platos estaba limpia y la ropa planchada.
Cuando descubrió que era tan sencillo como cambiar de pasillo en el supermercado, se encontró todo el tiempo que había perdido.


Me gusta mucho Trini, dice mucho con poquito.
Comentario por Benita — Mayo 10, 2008 @ 9:53 pm |
Yo cambiaré hasta de supermercado, si hace falta..
Comentario por Carlos de la Fé — Junio 13, 2008 @ 11:53 am |