
De repente escuchó lo que había oído decir a su amigo: “Hay dos formas de llegar al desastre, sostener lo imposible y retrasar lo inevitable”. Entonces alzó los brazos, alcanzó la viga, acarició el nudo que había atado con esmero, agarró la soga, deslizó la cabeza, liberó el cuello y se desató.
¡Intenso Trini!
Y me encanta el dibujo. ¿De quién es?
comentario por javierhf — Julio 23, 2008 @ 4:57 pm |
Eso es meditar y darle la vuelta a la tortilla…
Eso es un cuento.
comentario por Maldini — Julio 24, 2008 @ 1:15 pm |
Habrá que limitarse a arder
comentario por R. Alzala — Agosto 4, 2008 @ 6:01 pm |