
-¡Hueles igual!, me dijo, mientras fundíamos en un abrazo más de diez años de ausencias.
Y se acomodaron mis sentidos en una danza de cariño, que no entiende de rencores ni de urgencias.

-¡Hueles igual!, me dijo, mientras fundíamos en un abrazo más de diez años de ausencias.
Y se acomodaron mis sentidos en una danza de cariño, que no entiende de rencores ni de urgencias.
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Me gusta, es muy cariñoso y deja una sensación de dulce danza.
comentario por Beni — Septiembre 21, 2008 @ 2:59 pm |
Qué lindo. ¿Es un fragmento de algo mayor o un microrrelato?
comentario por Mariana la de los libros — Octubre 2, 2008 @ 12:03 pm |
Poético encuentro.
El amor verdadero se queda pegado como si se tratase de un chicle. No importa la ausencia, la suciedad que haya habido en medio ni los otros sabores que se hayan decantado en ese tiempo de silencios.
El de verdad, se coge otra vez y se mastica con fruición para exprimir todo su jugo, mientras cierras los ojos deseando que no se marche de nuevo…
comentario por Lunática — Octubre 22, 2008 @ 12:04 pm |
Es increíble lo que llega a enriquecer un texto la interpretación de cada lector.
Muchas gracias y un abrazo chicas, a las tres.
comentario por Trini — Octubre 22, 2008 @ 4:21 pm |