Anoche la luna se coló en mi casa. Entró por la ventana, sin llamar.
Se manifestó, como un buen amigo, dándome cariñosos golpecitos en el hombro izquierdo que me hicieron volver la cabeza.
Dirigió mi mirada hacia los sueños y se quedó a dormir.
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Aunque hacía tiempo que no me asomaba en tu blog, esta era la única entrada que me faltaba por leer. Es una pena que no lo cultives un poco más. Espero que no lo abandones (por muy laborioso que te resulte), que no vaya a pasarle como a las huertas de Alpuente.
Tienes razón Ramón. Últimamente estoy perezosa. Un beso
Vaya, yo fui a buscarla y mantuvimos una sabrosa conversación. Lucía bellísima y misteriosa.
Me alegro de que vuelvas a escribir
Gracias Concha; yo también me alegro. Aún estoy desperezándome.
Hola!
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¡Gracias Beni! TQ.