Archivos Mensuales: agosto 2008

Sustento

Tendré que volver a cocinar a ver si así retomo la escritura. Me gusta comer bien y guisar para que lean mis amigos, pero llevo tiempo tirando de comida rápida o comiendo fuera. Mi cuerpo se resiente y me pide a gritos una dieta de palabras enlazadas. Una historia sana que se cueza lentamente y se digiera por escrito.

Soy habitual de la cocina mediterránea y de autores contemporáneos. Disfruto aliñando mis ensaladas con aceite de oliva o nutriéndome de Marsé. Aunque en ocasiones peque y me deje llevar por alguna salsa exótica, lea un best seller y luego me arrepienta, me encanta la fruta fresca y las letras de Sampedro. Gozo cuando me siento ante una parrillada de verduras o unas aventuras de Reverte. A veces como pescado, desde una lubina al horno sazonada con Neruda o una fritura de González, hasta un salpicón de Pedro Flores. Pero reconozco, mea culpa, que le dedico poco tiempo. Lo que de verdad me pierde, sin embargo, es la carne roja de Almudena, el solomillo de Alfons, el osobuco dulce de Chacón o las chuletas de Alexis; un plato de Benedetti , un buen vino de Cortázar, un helado Monterroso o un licor de Maupassant. Luego, la paella de mi madre me redime, y la lectura de Faulkner. No perdono la gorkiana sopa de mi suegro ni el potaje con Stendhal de la abuela.

Habré de reponer la despensa y llenar la nevera antes de recuperar los fogones, pero he de volver a cocinar. Necesito pochar adjetivos, rustir oraciones y glasear textos. Poner a hervir mis neuronas y a escalfar mis sentidos. Es preciso, tengo ganas de escribir un buen cuento, y me apremia el hambre.

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