Archivos Mensuales: mayo 2009

Revivir

Debió rehusar la invitación si le asustaba la idea de volver a verla. Nadie habría notado su ausencia, quizás ella. Seguramente será una línea más en una larga agenda de contactos que gestiona su secretaria. Veinte años siguiendo su carrera por la prensa. Comprando las novelas, instantes después de salir a la venta, para ver su foto en la solapa; la ha visto crecer, madurar y casi envejecer, a través de las tapas de sus libros.

—No estoy preparada Andrés, se paciente, dame más tiempo.

Y él, le da más tiempo una y otra vez.

El público abarrota la sala de prensa, centenares de seguidores y periodistas se arremolinan frente a la mesa de conferencias, y ahí está ella, erguida, ofreciendo a los fotógrafos una sonrisa de satisfacción. Por encima del bullicio, como saeta traicionera, el mismo perfume de su deseo adolescente.

—Te quiero, y sé que tu a mí también pero es un paso importante, tengo miedo Andrés, aún es pronto.

Y una noche más se funden en ese abrazo que consume el tiempo. Luego, en la soledad de su habitación, Andrés, espera el sueño oliendo a rosas.

Han cesado los flashes, ella se dispone a sentarse para atender las preguntas cuando, en un rápido barrido por el foro, sus miradas se cruzan, le reconoce, y su firmeza se tambalea. Comienza a responder con los ojos fijos en él como si estuvieran solos.

—Mañana nos vamos, trasladan a mi padre. Créeme, te recordaré siempre.

Las palabras se confunden con las espinas del aroma de rosas, y arañan el corazón enamorado de Andrés.

«Por supuesto que cada obra literaria tiene algo de biográfica, —le escucha desde el estrado—, escribimos lo que somos, y no se confunda, mi protagonista conoce el sexo de manera tardía no así el amor, que había descubierto en plena adolescencia. En cuanto a su pregunta de en qué coincidimos mi personaje y yo, le diría que ambas pensamos, —responde con una mirada interrogativa—, que el presente es buen momento para retomar lo aplazado en el pasado.»

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