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Traje de novio …11/11

Y el último 11/11

 

                                                                 …  ¿Y cómo se tiene en pie este tío? ¡Si parece que no tenga fondo! No hace más de dos horas que salíamos de aquel antro y está como una rosa. Pues que yo sepa meterse no se mete nada, lo llevará en los genes. «Hacemos los tratos que quieras, le dije, pero con las drogas no trago»… Me ha gustado conocerle, y me viene bien; cuando salgo con él Teresa se queda tranquila, no replica ¡Si ella supiera! Lo dejamos bien claro desde el principio, ni tú me delatas ni yo te delato, y tan amigos. Tampoco es que salimos tantas veces juntos, alguna escapadita de vez en cuando, una tarde de fútbol, una noche de copas, poca cosa… La de ayer sí que fue gorda. Pero había excusa. Una despedida de soltero ¡es una despedida de soltero!, y hay protocolos que no se pueden saltar por muy cuñado tuyo que sea el novio. No pensaba yo que nos iba a tumbar a todos… ¡Uf! La cabeza me estalla. Voy a salir en las fotos con gafas de sol. Da igual, ¡a ver quién es el guapo que se las quita!… ¡Ay hermanita! Que te han pillado, con lo rebelde que has sido siempre. ¡Se te ha pegado cada cosa! Éste es noble. Se nota que te quiere. ¡Hombre…! Algún accidente ferroviario ha tenido, que somos humanos. Un desliz lo tiene cualquiera; pero tranquila hermanita, ha sido de cintura abajo que yo también sé de eso. Entiéndeme, no te lo puedo contar todo… No acabo de ver las prisas. No creo que estés preñada ni que hubiera que correr por eso. Me extraña, además, ¿para qué queríais saber lo de la ley de separación de bienes, si al final no os habéis esperado?, ya le dije yo al Indio que no entraba en vigor hasta que se publicara en el BOE, y eso será el mes que viene. Digo yo que por un mes, tampoco era esperar demasiado. En fin, vosotros sabréis… ¡Ay Dios! ¿Te lo dijo?…

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Traje de novio … 10/11

(10/11)

                                                                      …  ¿Qué necesidad teníamos de pasar por esto, mi vida? ¿Acaso no estamos bien? Para qué tanta historia de boda y banquete; con el dinero que nos va a costar hacíamos la reforma en la cocina. Total, para contentar a tu madre, que al fin y al cabo otra razón no hay… Claro que mis papeles estarán más rápido, pero eso no importa; se trataba de acercarnos a Galicia, buscar la partida de nacimiento de mi abuelo y punto ¡los papeles! Pero no, había que casarse, pues nada, nos casamos. Casado o soltero te quiero igual, ya te lo dije; lo supe en cuanto te conocí. La primera vez que te vi se me encogió el ombligo. La mujer de mi vida… ¡Hoy sí!… Lo peor de todo este traje, nunca pensé que me pondría otro desde el que me prestó el gabacho. Me venía pequeño pero dio el pego. Con tanto folleto vacacional y aquella ropa prestada, entré como ejecutivo de vacaciones… Con la corbata no trago, cariño,  aunque te empeñes… Ha sido  una suerte conocerte. Las cosas me han ido bien. Tus amigos me acogieron en su casa y se  hicieron los míos. Me dieron una silla en su mesa… Recuerdo cuando Riki llegó con un jamón y un cuchillo bien afilado y los plantó en el poyo de la cocina. «Cuando se acabe pondremos otro», yo sabía lo grande que era un jamón porque había cuidado cerdos. Cada vez que pasaba  cortaba un tajo y ¡lo mandaba pa´dentro! Todos los caminos llevaban a la cocina, ¡qué bien olía! Aquel y el siguiente, y el otro, porque siempre había un jamón y una botella de vino para el Indio. Así fue como empezó a llamarme, y a mí me gusta…  ¡Uf!… ¡Vaya susto te has dado! Hazme otra anda, si serán aburridas estas fotos…   No me lo creo aún, acostumbrado como estaba a caer de espaldas y partirme la nariz… ¡no me esperaba esta suerte!…Cuando veía pasar un avión, entre el humo de las cañas, contaba los días que me faltaban para volar a mí. Salí…  ¡Y le ha entrado un clavo a esta tierra, que no habrá Dios que lo saque!… Y si tú quieres que nos casemos, pues nada, nos casamos; eso sí, cuanto antes, antes que cambien las cosas; ya que lo hacemos hagámoslo bien, no vaya a ser en balde… Qué culpa tiene la estaca si el sapo salta y se ensarta

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Suerte

El editor le recomendó, que mientras sus libros estuvieran en catálogo, se mudara a una casa grande, a ser posible en las afueras; que contara con unas cuantas habitaciones y un amplio jardín. No entendió la necesidad, puesto que desde hace años vive solo, pero le gustó la idea, es más, siempre había querido vivir en una casa con jardín.

Llegó con tres de sus manuscritos bajo el brazo. Un conocido, ya colaborador de la editorial, le había recomendado. Andaban escasos de buenos originales y los suyos eran magníficos.

El primero, casi ni recuerda cuando lo escribió. Llevaba tiempo en el fondo de un cajón y, sinceramente, nunca pensó publicarlo. Es una especie de autobiografía simulada de juventud. Por un punto de modestia y otros muchos de cobardía, situó al personaje en la otra parte del país y le cambió el sexo.

En el segundo se desmenuzan conflictos generacionales. El protagonista, cabecilla de una adolescente tribu urbana, es el retrato perfecto del hijo de sus amigos.

El tercero de los que trajo es el último que ha escrito, el más difícil. En ocasiones le produjo tal ansiedad que apunto estuvo de no terminarlo. Se trata de un cruel asesino, sus víctimas siempre fueron hombres maduros que aparecían descuartizados en cualquier contenedor. Nunca había escrito nada de terror y se dejó llevar. Los personajes iban forjando la historia, pero siempre los muertos, jamás conoció al asesino y la angustia le llevo al extremo de terminar su novela de manera repentina dejando el caso sin resolver.

En un golpe de buena fortuna, le dieron el visto bueno a los tres. Publicarían todos en los próximos meses. Cuando salió de la editorial visitó un par de inmobiliarias y aquí está ahora, disfrutando del jardín de una preciosa casa de dos alturas.

Hace unos días que comparte su tiempo con una mujer joven. Llegó, enviada por la editorial, con las primeras galeradas y, al parecer con intenciones de quedarse. El no pregunta. Desde el primer momento se movía por la casa como si la conociera. Se acomodó en una de las habitaciones y le ayudó con los macizos de geranios de la entrada. Han hecho buenas migas, a los dos les gusta conversar y pasan largas horas bajo el laurel con una taza de café. Su edad y procedencia son completamente distintas, pero, por lo que tienen en común, se diría que han vivido la misma vida.

Ayer a última hora, su tranquilidad se vio interrumpida. Las pruebas del segundo libro llegaron con cuatro chavales que se han instalado en la planta de arriba. Solo les vieron un momento. El volumen del heavy metal es tan alto que no han dormido en toda la noche. Y ahí siguen. Ha salido con el teléfono al jardín, buscando un rincón donde los decibelios sean menos metálicos, y el auricular le ha caído al suelo al reconocer la voz del editor, anunciándole que por la tarde le llegaran las últimas galeradas pero no sabe con quien se las manda.

Trebol

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